viernes, 3 de enero de 2014

El escritor de anuncios - Miguel Ángel Furones - Reseña

A veces surgen pensamientos en la vida de una persona que tienen que ver con lo que eres y lo que querías ser. La forma en que los momentos nos llevan pero no todos encuentran de dónde sujetarse. 
Uno puede tener talento, y Javier lo tiene. Uno puede cambiar con el tiempo, y él cambia. 
Javier es en principio un escritor de anuncios, nunca se cansa de hablar de las palabras y ha sabido siempre cómo utilizarlas para transformar las cosas. Las ha hecho ver mejor, más enfocadas, más reales. 
El principio fue mi parte favorita. 
Aquellos momentos en que la necesidad era genuina. En que lo bueno era una casualidad bien recibida para alguien que hacía lo que más le gustaba. 
El enamorado de su trabajo y siempre dispuesto Javier tiene una vida cómoda, una en la que ser y tener tiempo para él mismo lo mantienen en el punto de conformidad perfecto. 
Aunque también es necesario decir que en ese entonces apenas podía con su vida. Y es que no es fácil llevar cualquier vida. Así que la de un escritor de anuncios con vías de éxito tampoco. 
Y sobre algo así trata esta historia: el otro lado del éxito
Lo que no todos ven, la mirada a las comprometidas experiencias que una persona tiene que vivir por tomar decisiones que se suponían eran las mejores. Decisiones en las que la presión toma un papel muy importante casi solo porque sí. 
Con un origen sencillo en una calle conocida por lo mismo, él es la prueba de que los sueños con talento y esfuerzo se pueden cumplir. 
Debo decir que con este libro las cosas no quedan siempre claras y se adaptan al lector tanto como su opinión. Introduciéndonos en la detallada y grupal profesión de la publicidad, su estilo de vida y la realidad en su interior, la novela toma a un personaje ya entrado en experiencia pero todavía muy joven al que están a punto de sucederle cosas que solo pueden calificarse como grandes oportunidades. La oportunidad de ser más grande, de llevar a cabo deseos que antes no sabía que tenía. 
Uno se da cuenta cómo el tamaño del camino pone las cosas enfrente. Nos da a ofrecer entre solamente mirarlas mientras vamos de paso o llevar la experiencia más allá. Sabiendo que puedes tocarlas, disfrutarlas, estudiarlas. 
Aunque hay que tener muy presente que dejarse llevar por las posibilidades tiene también su forma de ser. Puede definir a las personas y llevar sus vidas con pasos que se califican por su conciencia de la realidad. 
Hay ciertos detalles que casi obligan a nuestro protagonista a convertirse en un adaptado a los momentos. Y él y todos se darán cuenta que también es muy bueno en eso. Que posee una suerte envidiable pero que con el tiempo se vuelve bastante frívola. 
Esta es una novela de total expresión. Algo que algunos verían en la televisión y seguirían la historia hasta el final. Aunque mantiene un perfil bajo de drama, los cambios no se hacen esperar. Evoluciona junto a su protagonista, se llena de seriedad, y muchas veces de rutina. 
Con un ritmo poco cambiante y una buenísima simetría en la narración, cuenta con los problemas y detalles suficientes para dejar al lector interesado por lo que sucede a continuación, pero sobre todo el final. Las cartas de Raki, las continuas frases para marcar y sentirse identificado. 
Un lector cae y permanece en la historia por su selección de palabras, porque es lector en esencia. 
El escritor de anuncios es un trozo de vida con la suerte por las nubes, las palabras exactas y cuestiones rutilantes que identifican con los más fieles buscadores de la verdad propia. 
Javier es tan persona como cualquiera pero profundizado a su necesidad de vida, de que lo noten, con su encanto natural. Alguien que tiene y tiene pero que nunca deja de necesitar lo más importante. La gran interrogante de sus años y los de cualquiera. 
La buena lectura para alguien que se vuelve adulto y tiene la vida llena de futuro. 

La frase: 
El problema cuando huyes de tu pasado sin saber de qué huyes es que ya no dejas de correr. Vives tu vida con la falsa sensación de que ese pasado aún te persigue y lo único que sabes hacer para atajar el miedo a que te atrape es inventarte nuevas metas que alcanzar. Aunque con ello destruyas lo construido. Aunque con ello desandes lo caminado. 

El escritor de anuncios, Miguel Ángel Furones. 362 p. Suma de letras, 2013

¡Hasta la próxima!

2 comentarios:

Mari dijo...

Me llama mucho y con lo bien que lo pintas me cuesta decirle que no con que espero poder leerlo a lo largo de este año.

esa estrella... dijo...

No lo conocía, pero pinta bien ^^

besitos<3