martes, 13 de diciembre de 2011

Criadas y señoras - Kathryn Stockett - Reseña

Saber quién y qué eres durante los 60's en un pueblo como Jackson Misisipi es una tarea tan complicada que muchos perdieron el ánimo para hacerlo.
Entre aquellos que no se lo habían preguntado nunca esta Skeeter, una chica que regresa a su pueblo luego de la universidad, en la que estuvo concentrada todo el tiempo. Aunque la verdad es que el concepto de normalidad entonces, y para su posición social, aplicado a una mujer es: Comenzar a cursar la universidad pero no terminarla, tener a un marido que mantenga todas las cosas que haces.
Pero esta historia tiene tantas partes que es difícil hablar de ella sin soltar algo de más. Este libro, a demás de hablar de mujeres que viven cómodas vidas, habla principalmente de su sirvientas.
Skeeter regresó a Jackson sintiendo que no sabe hacia dónde va su vida, a persar de conseguir un trabajo como la columnista que da consejos de limpieza, aunque no sepa limpiar. Eso es lo que la lleva a pedir ayuda a Aibileen, la criada de una de sus amiga. Con la que comienza a hablar tanto como sólo hacía con la desparecida Constantine, la criada de su familia que se encargó de criarla y enseñarle todo lo que una madre de clase no puede.
Entre esas pláticas es como se da cuenta, con más peso que nunca, cómo las personas hacen una enorme división entre ser blanco y de color. Todas las mujeres de color que habitan en Jackson se dedican a atender casas, y los hombres a los rudos trabajos de la clase baja.
Detrás de esas vidas, y esta historia narrada a tres voces, está uno de los tantos principios para la igualdad. Aunque, debo decir, uno increíble.
Skeeter, ayudada por Aibileen, se encargan de convencer a Minny, otra sirvienta amiga de Abileen que a pesar de necedad y carácter general, acepta hacer algo que todos saben nadie haría, y que al mismo tiempo las hace sentir que hacen lo correcto. A pesar de todos los peligros que puede traer consigo cualquier tipo de activismo. Contar historias de sirvientas de color, lo que han vivido sirviendo para gente blanca e intentar publicarlas en un libro, en medio del ambiente de otros lugares del país en los que la gente lucha por la igualdad. Desde sus historias de vida hasta cómo son aquellos que les pagan un sueldo, aunque no sea siempre un pago justo.
Los buenos que parecen malos, los malos que se ven como buenos, e incluso aquellos malos que son mucho más malos.
La amistad de Skeeter y Hilly, otra amiga de nuestra universitaria que sueña con escribir, que siempre ha sido una líder social, Presidenta de la Sociedad de Damas de Jackson Misisipi, y que lucharía contra todo por mantener esa normalidad que la ha llevado hasta donde está, y donde quiere permanecer, se ve completamente amenazada por las diferencias de mentalidad surgidas.
En este mundo perfecto para unos, crudo para otros, la mente juega un papel importante. Esa que contiene recuerdos y soluciones a pensamientos de inicial justicia. Cómo nos han enseñado un concepto correcto de lo justo pero enseguida la sociedad, y rutina, nos obligan, sin darnos cuenta, a evitarlo, tanto hasta el olvido.
Cuánto valor encontré en estos personajes, sin hacer diferencia pero sí explicándoles el porqué.
Mi favorita, Aibileen, por toda la experiencia que vivir conlleva y ser lo que la vida, a pesar de no ser muy buena, le ha enseñado a hacer con el bien.
Skeeter, por enseñar cómo las cosas pueden cambiar, aunque a veces sólo se trata de abrir los ojos. Por tener un sueño y aprender a temer con valentía.
Y Minny, porque su carácter es justo lo que podríamos esperar, fuerte y frágil a la vez, con ojos abiertos a la verdad, más aún con una boca difícil de cerrar.

Aunque la historia sea de personas normales, en un tiempo real y con escenarios verdaderos, el trasfondo es sin duda interesante. Algunos podrían pensar que nuestras experiencias lectoras nos impiden tomar agrado por un libro que habla de un tema pasado pero del que nadie se atrevió a hablar en su momento. Novela de pies a cabeza pero con una mente fuerte y real.
De entre la situación que vivían surgió Criadas y señoras, en la historia y para nosotros. Que puedo confirmar como una de mis mejores lecturas del año.
Cuando se trata de entender, pero algunos prefieren no hacerlo.
Vi la película, The help, por un golpe de curiosidad cuando sólo tenía leídos dos capítulos del libro. Supe que sería una historia diferente, por algunos comentarios, y puedo decir que es muy buena. Entiendo que no pueda ser completamente al libro, principalmente porque es una película y no tiene tiempo de contar todo lo que profundiza el libro, pero no dejó de sorprenderme. Es fiel en lo que puede y si ustedes están buscando algo bueno que ver, antes o después de leer esta historia, es perfecta.

La frase:
Me entran arcadas y las lágrimas me resbalan por las mejillas. Toda esta gente blanca que vive alrededor del barrio de color me asusta. Blancos con armas que apuntan a los negros. ¿Quién va a protegernos? No hay policías de color.
Minny contempla la puerta por la que acaban de salir sus hijos. El sudor le chorrea por el rostro.
—¿Qué van a hacernos si nos pillan, Aibileen?
Tomo aire. Está claro que se refiere a las historias de Miss Skeeter.
—Las dos lo sabemos. Na bueno.




¡Hasta la próxima!

4 comentarios:

Tatty dijo...

Tengo muchísimas ganas de leer este libro, he leído tantas buenas opiniones que estoy deseando hacerme con él. La película no la he visto, prefiero leer antes el libro
un beso!

Chivitouille dijo...

Escuche buenas criticas con respecto a la película y me dio mucha curiosidad el libro, siempre he pensado que no hay nada como leer un libro antes de ver la película. Me has dado curiosidad con tu reseña, en una de estas lo consigo y lo leo ^^)

Saludos =^..^=

esa estrella... dijo...

Lo leí hará más o menos un año y medio y me ENCANTÓ!!!!!!!!!!!! Es genial, es histórica, pero es que no se como describirla, es un libro que todo el mundo debería leer!! ^^

besitos<3

Tiendas Muebles dijo...

Yo sólo he visto la película, no leí el libro. Y la película es interesante (por momentos me recordaba a la gran Tomates Verdes Fritos), aunque desde mi punto de vista, demasiado pastelona (en todos los sentidos posibles). La excusa que pone para denunciar el racismo (creo que para eso no hace falta excusa) de que el servicio utilice un cuarto de baño distinto al de los dueño de la casa, flojea un poco. Hay miles de motivos de mayor peso y menos comprensibles. Es cierto que si alguien es bueno para cuidar de tus hijos, también debería serlo para hacer sus necesidades en tu excusado, pero ¡cuanta gente no hay que es incapaz de hacer nada en un baño público o fuera de su propia casa!. Mucho más importante me parece y, apenas se esboza, el hecho de acusar a las criadas negras de robar, por ejemplo.