lunes, 24 de diciembre de 2012

Ghostgirl: Canción de navidad - Tonya Hurley - Reseña

Aunque muchos pensábamos que algo así no volvería a pasar, la chica fantasma está de vuelta, de formas bastante especiales. 
La existencia de Charlotte se ha convertido en la rutina adquirida de una fantasma más con pasado optimista y triunfador. Su etapa como becaria en el Más Allá la tiene tan retenida que la mayoría del tiempo las cosas ya no le sorprenden. Y es que estar muerto tiene sus ventajas, a su manera, pero también un montón de desventajas más para quien extraña los recuerdos de cuando hubo vida. 
Este título es un, digamos, especial navideño para dejarnos ver más de Charlotte y los detalles de la vida después de la clase de Muertología, que tantos comentarios despertó. 
Se acerca la temporada navideña en el Más Allá, muy al estilo de los cuentos de temporada narrados por voces serias y profesionales en la tele, pero la vida no deja de inquietar a nuestra ghostgirl, no deja de compararse por sí sola con la muerte, de darle esa chispa que todo muerto necesita pero que pertenece a la actitud de un vivo. Charlotte se siente detenida, se ha adaptado a la forma en que corren las cosas allá y a su nueva “vida” junto a su novio Eric. 
Y es así como sin saberlo, un simple deseo antes de dormir se convierte en realidad gracias a esta general y poderosa magia navideña que envuelve las existencias. 
Charlotte despierta, con un sentimiento de recuerdo en todo el cuerpo. De vuelta en su ciudad y su escuela, con la gente que conocía y la forma en que todo solía ser allá en los comienzos de toda la historia, pero de frente a la temporada navideña. Scarlet, Petula y Damen vuelven a ocupar parte de su mente, pretendiendo de nuevo todo lo que hay por hacer sobre esas tormentosas acciones pendientes antes de morir y que aquel osito de goma y el portazo le arrancaron en un simple suspiro. 
Aquel que aprecie la historia debe saber que ésta corre en igual medida entre lo normal y lo anormal, que la mitad del tiempo las cosas parecerán no tener lógica alguna gracias a la mezcla del mundo de los vivos y el de los muertos y la forma en que funcionan, un notorio choque de posibilidades físicas y visuales. 
Y aunque en este libro en especial sea ése el mayor problema de compresión, y su punto negativo, hay que saber a qué nos enfrentamos. Muchas cosas se niegan y luego están ahí, se explican y se hacen de forma contraria, a pesar de toda justificación. Y deben saber que aquello que afecta este detalle es parte importante para entender lo que sucede sin descolocaciones bruscas, jalones de cabello o relecturas múltiples de fragmentos poco sencillos. Eso y la friísima presencia de algunos personajes que se creían rehabilitados (punto dividido para la serie completa). 
Pero el punto positivo de la historia viene de la propia justicia, de los personajes secundarios que nos dejan seguir viendo el Más Allá mientras Charlotte da sus paseos por el Aquí. La forma en que, a pesar de caer en el más recurrente cliché de las historias navideñas, intentan recuperar lo que tenían y volver a ser lo que eran antes en medio de una amenaza contrarreloj. Los demás becarios de Muertología nos siguen mostrando sus maravillosas personalidades, perfectas para sus sobrenombres impuestos al morir. 
Es especial de navidad consigue hacerse espacio entre los títulos anteriores muy en sentimiento de la temporada, con sus peculiares reflexiones y descripciones surreales. 
Charlotte tendrá que superar una vez más sus sentimientos y la forma en que la inundan los pensamientos de esperanza, o al menos intentarlo, porque para sorpresa de muchos la amenaza parece principalmente suya. 
Uno pensaría que estando muerto son muy pocas cosas las que se pueden perder, pero cuando la vida se pone en el camino, los conflictos de intereses y corrección no faltan, aunque se desconozcan. 
Canción de navidad nos devuelve lo que muchos creíamos finalizado, es un pase nuevo y seguro a la vista dividida de un personaje fantasma y sus aventuras todavía existentes. Una historia conformada por detalles mayores.
Charlotte y compañía se reúnen de nuevo para una tarjeta de temporada, y de paso vivir, por más extraño que eso parezca para alguien que está muerto. 
Después de todo, es cuando más tiempo hay por delante. 


La frase: 
Mientras contemplaba cómo bailaban en el techo las sombras de luces parpadeantes, permaneció totalmente inmóvil, con los ojos fijos y abiertos de par en par, aunque su mente estuviera corriendo un maratón. En círculos. Hacia el único pensamiento al que regresaba sin parar, inevitable, ineludiblemente. Con lágrimas fantasmas rodándole por el rostro, Charlotte susurró: 
-Ojalá no me hubiera muerto.

Ghostgirl: Canción de navidad, Tonya Hurley. 331 p. Alfaguara, 2012

¡Hasta la próxima!

2 comentarios:

esa estrella... dijo...

Tengo los 2 primeros, pero no me los he leído aún :) Gracias por la reseña ^^

besitos<3

Anónimo dijo...

Me encantan todos los libros anteriores y me falta leer este espero k tenga un final feliz