lunes, 12 de noviembre de 2012

Amor, zombis y otras desgracias - José Luis Trueba Lara - Reseña

En esta historia pasan cosas en cadena. Como debe ser toda historia de zombis, deben pensar. Pero no es cualquier historia de zombis. Aquí los protagonistas son un trío de amigos que recién acaban de conocerse y comienzan a tratarse como incondicionales, cosa que les servirá luego, es verdad, pero para lo que quiere dar a entender puede sonar apresurado. 
Jorge Antonio está en lo que él mismo y sus amistades nombran: El último eslabón de la cadena alimenticia. Que son los menos populares, vaya. Y de ahí sale algo gracioso, si tenemos en cuenta que los zombis comen gente… 
Las desgracias de Jorge Antonio (principalmente), Alicia y UV están contadas por cosas tocadas por cada uno de ellos y una misteriosa -en medio de la ficción- voz en tercera persona que cuenta lo que sus objetos no pueden: los momentos propiamente dichos. 
Un diario, videos, un blog y demás elementos conforman la epístola que representa la historia. 
Y dichas desgracias también tienen que ver con la indudable y universalmente inentendible vida que adquiere un adolescente. Llena de problemas de actitud y templanza. Muchos que, aunque no se desee así, podrían resultar demasiado para lo que se requiere. 
Ustedes ya saben que eso de la popularidad no conforma mi tema favorito en absoluto. Pero esta historia, además de eso, también tiene que ver con la sorpresa de ver tus ideas de paranoia vueltas realidad, como le pasa a UV. Un tremendamente extraño personaje que a pesar de ser joven deja de lado su edad para ser un tipo de persona (casi un cliché) al que nunca termina de entenderse, y tal pareciera que no se debe intentar hacerlo. 
Y no nos olvidemos de Alicia, que forma completamente la imagen de la chica con problemas emocionales que comienza a convencerse de que el mundo se quedó sordo y baja la cabeza en vez de abrir los ojos. De esas personas que llegan a desesperar por su falta de criterio con la vida. Alguien, pues, muy poco amante de la existencia que tiene. 
Pero nuestro casi rescatable personaje vine con el propio Jorge Antonio. Un chico algo necio, es verdad, pero que se acopla, podríamos decir. A sus amigos, a su situación y a lo que ve. El más creíble de los tres pero también con sus detalles. 
Y podría decir que la historia entera no está basada en realidad con lo juvenil, sino que sus personajes son los que la hacen serlo. Y aquí encontramos el mayor auto-debate (del lector). ¿Qué es mejor? Algo que es lo que es por lo que tiene o que lo que es lo consiguió porque así fue planeado. Y en este caso posiblemente no lleguemos a distinguir dicho principio. Aunque sin duda parece continuar con algunos errores cometidos por el género, estoy seguro que muchos lectores mexicanos podrán apreciarlo y disfrutarlo muy sinceramente. 
Porque a aunque su historia de zombis a veces se llegue a dudarse -sobre si vamos a ver algo o no-, la verdad es que arma bien sus pruebas, porque toda aparición de zombis representada de cualquier modo tiene su parte de misterio
A lo largo de las páginas nos adentraremos en desinteresadas horas escolares, vidas medio forzadas (porque todos los adolescentes quieren, quien sabe por qué, algo diferente a lo que pasa), sucios y subterráneos rincones, aun más sucios y subterráneos habitantes, y zombis. Criaturas basadas en una mezcla popular bien explicada como un extra. Una idea surgida de, por y para el gozo popular. Porque pareciera que la moda es moda y las casualidades no se hacen esperar. 
Eso y sus inquietantes apariciones y conversiones, mezclados con sucesos de nuestra sociedad bastante sospechosos, nos entrega un argumento perfecto para el incremento de paranoias y curiosidad en medio de la ficción. 
De esas historias que, de alguna forma, lo ponen a uno a pensar sobre decisiones difíciles y limites de carácter. 
Amor, zombis y otras desgracias viene a familiarizarnos con el últimamente recurrente tema zombi, la historia ocurre en territorio mexicano, entendemos y reconocemos los escenarios y temas. Aunque a veces poco profunda y otras a penas suficiente, su narración nos encarrila en una historia a la que sólo le faltaron los precedentes y deja pendiente mucho futuro. Las típicas aventuras de quien sobrevive, en la historia, y el lector que las espera. 

La frase: 
Su cuerpo se arqueó hacia adelante y su mano izquierda se transformó en una garra que cobró vida y terminó cerca de su nuca. 
-¡El fin del mundo! ¡La plaga! –gritó antes de caer de rodillas. Los hombres topo miraban cómo se apretaba el vientre. 
El hombre cayó y, antes de retorcerse, gritó una última frase. 
-Los muertos muerden a los vivos… 


Amor, zombis y otras desgracias, José Luis Trueba Lara. 209 p. Alfaguara, 2012

¡Hasta la próxima!

1 comentario:

esa estrella... dijo...

Muchas gracias por la reseña, no pinta nada mal :)

besitos<3