martes, 6 de diciembre de 2011

NERDS - Michael Buckley - Reseña

Allá donde las cosas anormales para la mayoría son rechazadas, los institutos estadounidenses que suenan terribles en cuanto a maltrato, surgen NERDS, nótese la coincidencia desafortunada de las siglas para Núcleo de Espionaje, Rescate y Defensa Secretos. Que, aunque no se me permita revelar demasiado por el tema ficticio que toma una realidad en el mundo que forma lleno de comedia y valentía, puedo decir es algo a los que muchos nos gustaría haber formado parte, y algunos tuvimos todo para serlo pero nomás no fuimos descubiertos.
Jackson Jones era el típico chico popular, que molestaba a los cerebritos y raros de su escuela hasta el día en que su dentista descubrió en él su propio fenómeno, sí. Un defecto en su dentadura lo obliga, sin poder hacer nada, a llevar unos frenos bastante notorios, que a su vez lo convierten en uno más de esos que disfrutaba molestar, sacándolo inmediatamente de la pirámide de popularidad. No niego que el tema de la popularidad nunca lo he entendido porque en mi mundo presente no pasa.
Es entonces cuando comienza a notar lo que en su ocupado tiempo popular no percibía. Comienza a saber todo de todos, como un espía, y es precisamente por ello que sin saber en lo que se metía, llega a NERDS, la súper secreta guardia que se encuentra bajo su propia escuela. Donde un grupo de chicos, que él mismo maltrató, hacen eso para lo que están completamente preparados: Salvar al mundo. De una u otra forma siempre lo consiguen. Pero nadie sabe lo que está a punto de pasar.
Y no me refiero a repentino descubrimiento de Jackson, agregado al equipo como Diente de lata, su nombre clave, como los de sus compañeros Pegote, Conejo, Erizo de mar, Ráfaga y Pulga. Todos con sus habilidades especiales, puestas sobre ellos gracias a la súper tecnología de nanobytes insertados en sus defectos. Quién diría que éstos pueden servir de algo más que atraer burlas.
Pero allá en los lares enemigos, que siempre existe el villano creído que piensa puede hacer algo bueno dominando el mundo entero. Bueno, aceptemos que es el patrón pero también que este no es un libro recién salido del horno.
El que no entienda por experiencia propia el tema de la popularidad no quiere decir que me sea desconocido, creo que la narración puede explicar el tema a la perfección. Uno lo siente.
La simpatía de algunos personajes es inevitable, aunque a veces quedaran puntillos vacíos que dejan la típica interrogante del ¿Qué pasó exactamente?
La acción en la vida de todo agente secreto no se hace esperar, aunque entendamos que se tratan de niños, muy talentosos quienes lo hacen.
El villano en turno es un hombre obsesionado por la simetría y los rompecabezas, aunque la verdad es que podría ser una misma cosa. Que verdaderamente hace algo imposible, basado en la teoría de geografía e historia que aquí, en mis lares, enseñan en todas las escuelas pero al parecer no así en todas partes. Si se los dijera estaría hablando de más, creo. Pero relacionen rompecabezas y dominación mundial.
Posiblemente no se les ocurra nada, pero eso hace especial este libro, que es capaz de unir dos cosas así de diferentes.
Confieso, el cómo solucionar algunas cosas, especialmente como este, parecen casi imposible. Pero nuestro protagonista lo demuestra, cambiando más de todo, entendiendo muchas cosas y captando inteligencia.
Algunos agujeros en la historia surgen, que aunque no es larga ni pequeña, y a pesar de estar narrado en tercera persona basándose en momentos de diferentes personajes, dos especialmente, debería, a mi gusto, también contar algo en otro lugar para explicarse mejor.
Han visto que la portada lo hace ver como un libro infantil, y posiblemente es cierto, pero ya leído no estaría muy de acuerdo. Tiene ilustraciones, sí. Aunque son contadas en comparación con el texto, mayormente un libro de letras. Con un diseño a base tecnológico en ficción, con comedia entre niveles, partes, y la promesa de buenas aventuras con las que continuar la historia luego de este primer libro.

La frase:
-Estamos sobre la zona de salto -gruñó.
-¿Salto? -repitió Jackson con temor.
De golpe, Brand se levantó del asiento y abrió la escotilla de la parte delantera de la nave. Los chicos lo siguieron, agarrando a su paso paracaídas de una gran pila.
-¡Nadie me avisó que íbamos a arrojarnos en paracaídas! -Exclamó Jackson-. Nunca antes lo hice.
-Es muy sencillo -dijo Ráfaga-. Sólo te dejas caer.
Un minuto después, se arrojó y desapareció.




¡Hasta la próxima!

1 comentario:

esa estrella... dijo...

Se ve original :) Se lo enseñaré a mi hermanita ^^

besitos<3